Heladerías Villar lleva 35 años fabricando helados artesanalmente


Si a algún vecino se le pregunta por los helados más sabrosos de la villa, la respuesta más escuchada será los que elaboran en heladerías Villar, un negocio familiar que lleva 35 años elaborando este producto de forma artesanal. La empresa, gestionada por rinconeros, tiene tres establecimientos en Sevilla y una fábrica en la localidad.

La tradición del helado de toda la vida y la más pura innovación se funden en las heladerías Villar, donde sus propietarios, una familia de La Rinconada, llevan 35 años trabajando y mejorando la calidad de este producto del que han hecho su forma de vida. Francisco Parrilla es el gerente de esta empresa, junto con otros tres hermanos, Ana Belén, Esperanza y Antonio. Cuentan con dos heladerías en Sevilla capital, otra en Mairena del Aljarafe y la fábrica en la que elaboran todos los helados y también dulces semifríos y pasteles, la Peña Helada, en el núcleo de San José.

La empresa la fundó su padre, quien hizo un curso específico para aprender los entresijos de la profesión y, a partir de ahí, se puso en marcha el negocio. Según Francisco, “desde pequeños he¬mos visto cómo se hacían los helados y toda la familia hemos estado implicados en esta empresa”. Y es que se trata de un negocio en el que existe mucha competencia, y por ello los dueños insertan a menudo novedades que van surgiendo y sabores que ellos mismos crean a partir de sus experimentos.

De hecho, en La Peña Helada preparan helados de cualquier fruta e incluso, como han hecho este año, un exquisito helado de carne de membrillo, menta y queso mascarpone. “Hoy puede hacerse helado de cualquier cosa, ya sea dulce, salado, amargo o ácido; de hecho la gente busca mucho los helados de donut o kit-kat, que antiguamente eran impensables”, explica.

La variedad de sabores aumenta al mismo ritmo que el consumo, tal y como comenta: “la gente se está dando cuenta de que es un producto que alimenta y que no se puede comparar con un polo”. De ahí que vendan helados durante todo el año y sobre todo en el periodo navideño, porque “aunque parezca raro, es una de las épocas en las que más se consume, después del verano”. Por esta razón, han pasado de abrir de febrero a septiembre a hacerlo durante todo el año.

Además de la producción de helado, la empresa hace también pasteles semifríos. A esto se une que a partir del mes de septiembre tiene pensado vender directamente los productos del obrador y los helados en la fábrica, ya que a los consumidores les sale mucho más rentable comprarlos sin ningún intermediario. “Vamos a apostar por esta idea, ya que en Navidad los vecinos acuden aquí en busca de nuestros dulces y queremos formalizar este servicio”, explica Francisco.

Asimismo, están pensando en abrir un nuevo establecimiento en el propio pueblo para satisfacer la demanda de los vecinos.

Fuente/elcorreodeandalucia.es




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